Si sientes que has tenido una reducción considerable en el rendimiento laboral, creatividad y a esto le sumas constantes malestares físicos que te están impidiendo vivir a plenitud, es porque probablemente sea momento de hacer un pare y tomar un descanso.

Las vacaciones son un cambio de rutina relevante en nuestras vidas que ayuda a controlar el estrés y por lo mismo ayudan a evitar enfermedades. “En un estudio realizado durante nueve años en la Universidad de Pittsburg (EE. UU.) con 12.000 hombres con alto riesgo de padecer una enfermedad coronaria y con edades comprometidas entre 37 y 57 años, se descubrió que los participantes que no tomaban vacaciones anuales eran 32% más propensos a morir de un ataque al corazón”. Un tiempo de descanso puede servir, además, para mejorar el nivel de actividad física, dormir mejor y tener buenos hábitos alimenticios.

Sin embargo, el estilo de vida actual y la cercana relación de los individuos con la tecnología ha impedido distanciar las actividades cotidianas de las laborales, provocando al final empleados activos 24 horas al día por 7 días a la semana. Lo que quiere decir que cuando las personas están siempre conectadas al trabajo y no toman un periodo de descanso afectan su calidad de vida, bienestar y salud. No tener un tiempo de descanso afecta el equilibrio en áreas como alimentación, ejercicio, finanzas, relaciones sentimentales, espiritualidad y tiempo de ocio

No obstante, hay personas que parecen no tener en cuenta la importancia de tomar vacaciones y le dan más relevancia al trabajo que a su bienestar. Lo que muchos desconocen es que disponer de tiempo libre aumenta la productividad y se relaciona con la satisfacción laboral. Por eso, los profesionales recomiendan, si se desea favorecer el rendimiento laboral, tomar como estrategia tener descansos cortos y frecuentes durante todo el año, asegurando que estos permitan desconectarse libremente y en su totalidad de la rutina laboral.

Y mientras llega el tiempo de vacaciones, se puede incluir dentro de los hábitos diarios la relajación, paseos al aire libre o incluso las siestas cortas, que permiten refrescar la atención, tranquilizando la mente antes de volver a enfocarse en el trabajo. Y finalmente, hay que considerar que las vacaciones se deben planificar para optimizar el uso del tiempo, los gastos y participación de personas allegadas.

Alternativas para descansar:

  • Puede ser adecuada cualquier actividad que resulte placentera. Lo importante es que se pueda disfrutar y que no le genere más preocupaciones o cansancio mental.
  • Algunas de las actividades comunes que se recomiendan son: viajar, visitar familiares y amigos, leer libros, ir a cine, practicar deportes, cocinar, ver obras teatrales, acampar y conocer parques temáticos, entre otras.
  • Hay que tener en cuenta que las actividades a realizar deben ser accesibles al estilo de vida, es decir, que no pongan en riesgo la salud o el equilibrio financiero o que luego obligue a aumentar más la carga laboral.